Imposible olvidar que fuimos felices

Hace unos días, leyendo una novela deliciosa de Sandro Veronesi, Septiembre negro, descubrí un poema de W. H. Auden que desconocía, Adiós al Mezzogiorno. Fue a través de unos versos que el narrador del libro cita para hablar de los veranos que pasó con su familia en la localidad costera de Fiumetto, en la Toscana, y sobre todo del olor que tenían, «el olor del sol».

Dicen así: «Aunque uno no siempre es capaz / de recordar exactamente por qué ha sido feliz, / es imposible olvidar que lo hemos sido».

El poeta los escribió en 1958 a raíz de su partida de la isla napolitana de Ischia, donde residió largas temporadas y a la que, pese al gozo que reconoce haber sentido viviendo en ella, ya no identifica como su hogar, su cultura no le pertenece, de ahí su marcha: «Debo irme, pero me voy........

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