Imperio es el que impera |
Aturdidos por la facilidad con la que el emperador Donald Trump acaba de descabezar al régimen chavista, muchos se preguntan si está bien que el presidente de un país arreste al de otro. En realidad, la cuestión debiera ser si puede hacerlo o no. Y ya ha quedado claro que sí puede.
Ni siquiera es novedad. Al dictador panameño Manuel Noriega lo detuvieron —o raptaron, según se vea— las tropas americanas bajo parecidas acusaciones a las que ahora deberá afrontar el venezolano Nicolás Maduro. El precedente no puede ser más ominoso para Maduro, dado que Noriega sufrió una condena de cuarenta años por los cargos de narcotráfico y delincuencia organizada. De poco le valió, en su caso, el haber sido un eficiente colaborador de la........