Fondos y cálculos dirigidos: así logra María Jesús Montero un sabor "a la catalana" con su financiación precocinada

Fondos y cálculos dirigidos: así logra María Jesús Montero un sabor "a la catalana" con su financiación precocinada / LNE

Vicente Montes

La propuesta del Ministerio de Hacienda para reformar el sistema de financiación autonómica ha entrado en su fase política más delicada: la de los agravios comparativos y la lectura territorial. María Jesús Montero ha puesto sobre la mesa un esquema que, según el Gobierno, incrementaría los recursos del sistema en torno a 21.000 millones de euros en su primer año de despliegue y que, además, sería "voluntario" para las comunidades autónomas.

El debate, sin embargo, no se está ordenando sólo por el volumen de dinero, sino por el cómo y el para quién. Y ahí se ha instalado una idea que condiciona el análisis: que la reforma, sin sacar formalmente a Cataluña del régimen común, incorpora mecanismos que pueden aproximarla a una lógica "singular". Una financiación "a la catalana" no por su literalidad jurídica, sino por su arquitectura práctica.

Hay cinco ingredientes que explican ese regusto: la lógica de adhesión voluntaria, la gran inyección general como amortiguador político, la introducción de instrumentos que premian estructuras económicas concentradas (como el llamado IVA pymes), la proliferación de complementos (Fondo Climático y ajuste de "costes fijos") y, por detrás de todo, el debate sobre la gestión tributaria y la “"llave de la caja".

Primera clave: la "voluntariedad" como presión política. La ministra trasladó a las comunidades que la adhesión al nuevo esquema no sería automática. En términos prácticos, el mensaje es claro: quien no se sume quedará fuera de una parte sustancial del incremento de recursos asociado a la reforma. La fórmula recuerda a la dinámica utilizada con otros paquetes recientes —como la quita de deuda—, en los que el Gobierno........

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