Llanes, la herida que abrió el urbanismo: análisis de los 36 años de guerra política que acumula el concejo más turístico de Asturias

Llanes, la herida que abrió el urbanismo: análisis de los 36 años de guerra política que acumula el concejo más turístico de Asturias

La dimisión de un edil del gobierno y el abandono del Pleno por parte del PSOE escenificaron la semana pasada un conflicto que fractura a la sociedad civil desde 1990 y que enfrenta dos modelos irreconciliables de desarrollo

El momento en que Xuan Valladares abandona la sala de plenos tras su dimisión, el pasado jueves. / RAMÓN DÍAZ

El sonido de las sillas arrastrándose en el suelo. Una puerta que se abre. Unos concejales que abandonan la sala. Y la puerta que vuelve a cerrarse. Este jueves, los concejales del Grupo Socialista de Llanes se levantaron de sus asientos y abandonaron el salón de plenos mientras el alcalde, Enrique Riestra, pronunciaba un durísimo discurso contra su gestión pasada. Minutos antes, Xuan Valladares, formalizaba su dimisión como concejal tras reconocer un "error técnico" en el acceso a documentación custodiada y se marchaba también de la sala, no sin antes calificar al PSOE de "mafia", "casta corrupta" y "empresa de colocación". La secuencia, de una tensión irritante, constituyó el último capítulo de una guerra política que desgarra el concejo desde hace 36 años y cuyo detonante fue el urbanismo.

El estallido llegó en 1990, año en el que la convivencia se quebró en Llanes. El gobierno socialista, que gobernaba con mayoría absoluta, presentó su propuesta urbanística. Lo que para el PSOE representaba un motor de progreso, una herramienta para modernizar el concejo y generar vivienda y actividad económica, fue interpretado por un sector de la población, entonces minoritario, como una amenaza directa al paisaje, al paisanaje, al futuro del concejo y a la limpieza en la gestión de lo público.

Los socialistas planteaban la construcción de decenas de miles de viviendas, buena parte de ellas en el continuo urbanizable costero desde la villa de Llanes hasta Barru y desde la carretera AS-379 hasta 100 metros de la costa. Había más viviendas previstas en los suelos urbanos. Más aún en los pueblos. Y todavía más en 13 convenios urbanísticos firmados por el Ayuntamiento con los accionistas de un entramado de sociedades creadas con capitales mínimos que compraron a bajo precio terrenos rústicos recalificados solo seis meses después a urbanizables. Los........

© La Nueva España