Ignacio Villaverde, rector de la Universidad de Oviedo: "Espero poder ver la facultad de Ciencias en El Cristo antes de que termine mi mandato en 2030"
Ignacio Villaverde, rector de la Universidad de Oviedo: "Espero poder ver la facultad de Ciencias en El Cristo antes de que termine mi mandato en 2030"
"Ya soy el malo de la película en el plan del traslado de facultades; tengo incluso un pequeño disgusto personal conmigo mismo porque creo que no he conseguido trasladar bien algunos mensajes, al menos a la judicatura asturiana"
"Llamar 'despachitos' o un 'templo a la burocracia' a nuestro proyecto de Minas me parece profundamente injusto; estamos hablando de espacios para prestar servicio a más de 25.000 personas que forman la comunidad universitaria"
"Imagino que las plazas de prácticas sanitarias de las universidades privadas serán en atención primaria de los hospitales asociados; y espero que si se crean nuevas, nosotros tengamos prioridad también para aumentar nuestra oferta formativa"
VÍDEO: Ignacio Villaverte, Rector de la Universidad de Oviedo: "Pedir más dinero lo voy a pedir, como lo piden otros sectores al Gobierno del Principado"
J.A. / Foto: Fernando Rodríguez
"El aula me sigue impresionando mucho, pero sí, claro que la echo de menos". El catedrático de Derecho Constitucional Ignacio Villaverde camina por la etapa más intensa de su segundo mandato al frente de la Universidad de Oviedo. Los frentes abiertos con otras administraciones le ocupan al Rector su tiempo más de lo que le gustaría y son un obstáculo para focalizarse en esa docencia e investigación que tanto echa de menos. Pero en el despacho del responsable de la gran institución académica asturiana la actualidad manda. Y ahí están, acechando con fuerza, el traslado de facultades de Llamaquique a El Cristo y el aterrizaje de universidades privadas.
—No le faltan retos urgentes... ¿Cuáles cree más acuciantes?
—Tenemos varios retos muy concretos. El primero es avanzar en el proyecto del campus del Cristo. Este año es decisivo y es muy importante que todas las administraciones estemos alineadas para empezar a dar pasos, siendo conscientes de la complejidad de una actuación de esa envergadura. Otro reto es contar cuanto antes con la autorización del Gobierno del Principado para arrancar la nueva relación de puestos de trabajo del personal administrativo, algo fundamental para avanzar en la reestructuración administrativa de la universidad. Y hay otros dos grandes desafíos ligados a nuestras dos misiones esenciales: la docencia y la investigación. En docencia ya tenemos el informe de los grupos de trabajo con propuestas para renovar nuestro modelo docente y ahora estamos redactando un plan para aplicarlas. Y en investigación seguimos avanzando en el cambio del modelo de gestión. Estamos en una fase muy fangosa, pero necesaria, y espero que a finales de este año podamos tener ya en marcha ese nuevo modelo.
—El último ranking europeo de universidades les sitúa en el puesto 300, con 24 españolas por delante ¿Cree que es suficiente?
—No es suficiente para este rector. Siempre he dicho que los rankings no me preocupan, pero sí me ocupan, porque aportan información útil sobre la posición institucional y el desempeño de la universidad. Mi obligación es hacer mi trabajo lo mejor posible para que la Universidad de Oviedo esté mejor posicionada. Dicho eso, creo que no está nada mal estar entre las mejores 1.500 universidades del mundo y entre las mejores 25 de España, sobre todo si tenemos en cuenta que hoy hay unas 30.000 instituciones universitarias en el mundo y cerca de 100 en España. Probablemente estamos en una posición acorde con nuestro tamaño y nuestra historia, pero no voy a dejar de esforzarme para que la Universidad esté donde merece su comunidad universitaria.
—Para mejorar, la internacionalización es clave, una gran asignatura pendiente para su rectorado. ¿Basta con el campus Ingenium o hacen falta más proyectos?
—Ingenium es, precisamente, otro de los grandes retos inmediatos. Tenemos que consolidarlo como algo más que un acuerdo entre diez universidades europeas. Es lógico que todavía se perciba así, porque aún hay que dar pasos para que se vea como lo que realmente aspiramos a que sea: una verdadera alianza universitaria europea. En este momento hemos dado tres pasos muy importantes. El primero, aprobar los planes de transformación institucional dentro de cada universidad para que Ingenium deje de verse como un simple convenio y pase a entenderse como una gran alianza universitaria. El segundo, avanzar hacia una entidad jurídica única, con personalidad jurídica propia, que nos permita actuar con una sola voz. Y el tercero, impulsar una oferta formativa conjunta ligada a programas de movilidad.
Ingenium es, precisamente, otro de los grandes retos inmediatos. Tenemos que consolidarlo como algo más que un acuerdo entre diez universidades europeas.
Ingenium es, precisamente, otro de los grandes retos inmediatos. Tenemos que consolidarlo como algo más que un acuerdo entre diez universidades europeas.
—Hablemos del campus del Cristo, su reto más acuciante y el más delicado. ¿No cree que está quedando como el responsable de frenar la operación para liberar espacios para los juzgados en Llamaquique?
—Bueno, ya soy el malo de la película. Tengo incluso un pequeño disgusto personal conmigo mismo porque creo que no he conseguido trasladar bien algunos mensajes, al menos a la judicatura asturiana. Cuando digo que el problema de la dispersión judicial o del hacinamiento de las sedes judiciales no lo ha causado la Universidad ni es responsabilidad nuestra resolverlo, no quiero decir que no seamos sensibles a ese problema. Al contrario: desde el primer momento nos pusimos a disposición del Principado y de la judicatura para contribuir a una solución. Y éramos muy conscientes de que la solución pasaba por la Ciudad de la Justicia en Llamaquique. Pero también era importante explicar que para poder ofrecer una salida necesitábamos antes despejar el futuro de nuestro campus de Llamaquique con la ampliación en El Cristo. Si no tenemos a dónde ir, no podemos liberar los espacios que se nos piden.
—Si está tan dispuesto a ayudar, ¿por qué es tan difícil trasladar la Facultad de Ciencias?
—Es muy complejo. Primero, porque no tenemos todavía un destino definitivo disponible. Y segundo, porque no estoy dispuesto a hacer traslados provisionales que perjudiquen la calidad docente e investigadora. La Facultad de Ciencias y sus departamentos desarrollan una actividad de altísimo nivel y no voy a poner eso en riesgo. Tienen que irse a un lugar digno y definitivo.........
