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David dio muchas vueltas para inventar un queso francés, único en España, con pasta blanda y corteza lavada, que se sirvió en la boda de la hija de Amancio Ortega

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08.06.2026

David dio muchas vueltas para inventar un queso francés, único en España, con pasta blanda y corteza lavada, que se sirvió en la boda de la hija de Amancio Ortega

El quesero leonés concibió en Lazana un producto "muy especial" y de elaboración "compleja", un alimento "vivo" que acumula premios y nace con toda la producción vendida

VÍDEO: Así es Quesería Lanzana en Las Regueras

La única máquina de la quesería es una pasteurizadora que lleva la leche a una temperatura de setenta grados durante veinte segundos. A partir de ahí, y hasta que el producto sale envuelto y etiquetado, todo se hace a mano en Lazana. En este lugar del concejo de Las Regueras donde el topónimo del pueblo es la marca del queso y la leche la sirven las vacas de una ganadería local, el queso vino de Francia. David Fernández, un leonés casado con una "medio asturiana" hija de moscones, dio un rodeo hasta encontrarle en Las Regueras el final feliz a la historia de un producto único, un queso de pasta blanda y corteza lavada que no existía en Asturias y "casi ni siquiera en España" cuando la vida, y un poco también la crisis de 2008, le trajo hasta este local de apenas 150 metros cuadrados en un pueblo que encontró dejando que le guiase el azar. Ahora tiene una quesería "casi de juguete" que encaja en el caserío breve de una población de una treintena de residentes censados y fabrica con toda la producción vendida lotes muy medidos y afinados de un alimento "superespecial" que acumula, lo dicen las paredes, quince galardones en los "World cheese awards".

Se puede decir que David se complicó la vida para traer un queso nuevo a la tierra de los quesos y que además escogió uno particularmente complejo y laborioso. Una pequeña extravagancia que "no hay ningún tarao que haga como yo", bromea, pero que él lleva haciendo dieciséis años y le va bien. "En cierta manera", dice, "cumplí un sueño" que empezó a tomar forma hace casi treinta años, cuando estudiaba en Francia una carrera de negocios.

Le fascinó la cantidad y variedad de quesos del país y recorrió muchas queserías con la idea de montar una en España. "Hasta comprar cabras quería", pero era joven, encontró un trabajo, y luego otro, y dejó el queso aparcado en un lugar visible del subconsciente. Durante cerca de un decenio........

© La Nueva España