Almada, entrenador del Real Oviedo, en exclusiva en LA NUEVA ESPAÑA: "De haber entrenado a los azules desde el inicio no estaríamos en esta situación"

Entrevista | Guillermo Almada La primera entrevista al entrenador del Oviedo, en exclusiva en LA NUEVA ESPAÑA

Almada, en El Requexón. / LUISMA MURIAS

Joaquín Alonso

Nacho Azparren

Guillermo Almada (Montevideo, 1969) ha tenido la valentía de hacerse cargo de un recién ascendido por el cual ya habían pasado dos entrenadores que no dieron con la tecla. El Oviedo naufragaba por el descenso de Primera División y recibía una goleada en Nervión. El charrúa no se lo pensó dos veces y aceptó el reto. Con gesto serio y su mate en la mano, como buen uruguayo, el técnico del Oviedo concede a LA NUEVA ESPAÑA su primera entrevista en uno de los vestuarios de El Requexón, esos mismos espacios donde convence a sus futbolistas de que lograr la permanencia está al alcance de su mano. Y es que, desde su llegada, se notan los brotes vedes.

¿Cuántos mates al día?

Un termo. Paro después de comer. Otros compañeros toman por la tarde. Yo no puedo, me desvelo.

¿Qué recuerda de su infancia en Uruguay?

Es parecido a España, la gente se reparte entre la ciudad y el campo, pero siempre con una pelota de fútbol. Recuerdo un niño que disfrutaba, muy feliz a pesar de que no nos sobraban las cosas. Mi padre, con mucho esfuerzo, nos dio todo lo que necesitábamos. No nos faltaba nada. Mis regalos de Navidad eran siempre un balón y una camiseta de mi equipo en Uruguay, el Defensor Sporting… Me juntaba con la gente del barrio para jugar.

¿La familia le inculcó el fútbol?

No. Increíblemente nadie estaba involucrado en el balón. Tenía un ídolo de aquella época, Fernando Morena, que jugó en el Valencia y en el Rayo Vallecano. Era un gran goleador uruguayo. Todos los niños lo idolatraban. Como curiosidad, luego lo tuve de entrenador. Un pequeño sueño cumplido.

Pasó muy rápido a los banquillos.

Sí. Siempre me había gustado la parte táctica, la nutrición, me preocupaba por las lesiones de los compañeros, me informaba. Me gustaba entrenar, preguntaba las cosas. Desde que empecé a jugar al fútbol me fui involucrando con otras partes del deporte. Siempre tuve claro que terminaría de entrenador.

¿Disfrutó más como jugador o disfruta más como entrenador?

Disfruté de los dos, pero me quedo con ser jugador porque uno puede resolver, jugar y decidir dentro de la cancha.

Lillo dijo que cambiaba toda su carrera como entrenador por 15 minutos como jugador.

Es el ejemplo claro. Yo lo disfruté mucho. Alargué bastante mi carrera por el fuego que uno lleva dentro. Estoy en el fútbol desde los 8 o 9 años y es mucho mejor jugar.

¿Le gusta Oviedo?

Sí, me encanta. Lo único que no me gusta mucho es que llueve, pero nos han........

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