Los tres sectores llamados a ser motores del crecimiento asturiano en 2026 (y el turismo es uno de ellos)

J.A.

Francisco L. Jiménez

Sopla viento de cola, favorable para la navegación como saben todos los marinos, pero las aguas andan revueltas. Si la economía asturiana se identificase –metafóricamente hablando– con un barco, tal sería su situación en este comienzo de 2026. Los agentes socioeconómicos ven indicios que les generan optimismo pero a la vez se muestran cautos porque son conscientes de que hay problemas territoriales enquistados que frenan el avance e incertidumbres tanto nacionales como del tablero geopolítico internacional que, según se despejen, pueden causar zozobra o suponer grandes oportunidades.

FADE: preocupada por la competitividad. Las previsiones de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) para 2026 apuntan a un año "razonablemente positivo en crecimiento y empleo, aunque con menos dinamismo que en ejercicios anteriores". Ese escenario favorable, advierte la patronal, "no debe ocultar la existencia de problemas estructurales que siguen restando competitividad".

El principal talón de Aquiles es "el débil avance de la productividad, con niveles e ingreso per cápita por debajo de la media europea, en parte por el reducido tamaño medio de las empresas, una fragilidad que limita la capacidad de crecer, invertir e innovar". También preocupa la "dificultad creciente para cubrir vacantes en numerosas ocupaciones". La llegada de trabajadores extranjeros está compensando en buena medida esa falta de mano de obra, según la FADE, pero se denuncia "la ausencia de una estrategia ordenada para resolver el problema de fondo: mejorar el encaje entre oferta y demanda, reforzar la formación y atraer talento".

A este panorama se suma el paulatino aumento del empleo público. En Asturias,........

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