El peligroso trabajo de los vigilantes de seguridad del centro de menores de Sograndio (Oviedo): "Un día nos van a matar"

El peligroso trabajo de los vigilantes de seguridad del centro de menores de Sograndio (Oviedo): "Un día nos van a matar"

Clavos limados, cristales ocultos en las camas, puertas reventadas y peleas con tacos de billar retratan "la rutina" que se vive en los módulos: "No hay día que no haya que engrilletar a dos o tres internos"

Dibujo de un vigilante de seguridad. / LNE

Sergio no se llama Sergio. Lleva más de veinte años trabajando como vigilante de seguridad en el Centro de Responsabilidad Penal de Menores de Sograndio y acepta hablar con este diario bajo la condición del anonimato. No quiere fotos. No quiere que aparezca ningún dato que pueda identificarle. No es que tenga miedo, es un veterano y tiene la piel curtida, pero por si las moscas. "Entramos a trabajar con un nivel de estrés enorme. No sabes por dónde te van a salir. Para los internos somos enemigos", explica. "Cada vez que entras sabes que va a haber lío. Si esto sigue así cualquier día nos van a matar", añade.

Mientras Asturias seguía conmocionada por la revuelta registrada en el centro el pasado domingo –que terminó con tres vigilantes trasladados al HUCA, una educadora agredida, puertas destrozadas y varios internos engrilletados–, el clima de violencia no se frenó ahí. Apenas un día después, una interna volvió a agredir a una vigilante de seguridad, a la que propinó dos puñetazos en la boca cuando se le comunicaba una sanción disciplinaria. Horas más tarde, esa misma chica, especialmente conflictiva, atacó también a patadas a un educador.

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Para los trabajadores, no se trata de episodios aislados, sino de una dinámica diaria que lleva años empeorando. "Antes había incidentes. Siempre los hubo porque Sograndio siempre fue un sitio complicado. Pero podías tener uno serio al mes. Ahora no hay un solo turno tranquilo", resume Sergio. Según relata, el deterioro ya no se mide por grandes altercados puntuales, sino por la rutina cotidiana. "Ahora no hay turno en el que no tengas que reducir a alguien. Hay días de engrilletar a dos o tres internos en ocho horas". Solo durante el último mes, asegura, se realizaron alrededor de 150 contenciones físicas por parte de los vigilantes de........

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