Las carencias de muchos edificios del Arte Asturiano: sin luz ni vigilancia y con mal acceso

Las carencias de muchos edificios del Arte Asturiano: sin luz ni vigilancia y con mal acceso

La ambición del Libro Blanco del Prerrománico Asturiano, que data de 2018, choca con la falta de servicios, las exigencias del culto y las restricciones que impone la preservación de los edificios

La iglesia de San Miguel de Lillo, en Oviedo, con la placa que reseña el reconocimiento del Prerrománico asturiano como Patrimonio de la Humanidad en diciembre de 1985 en primer término. / Mario Canteli

Elena Fernández-Pello

Alfonso II el Casto ordenó construir San Julián de los Prados a principios del siglo IX. No antes del año 812, según las dataciones de los expertos, ni más tarde del 842. Oviedo se había consolidado como capital indiscutible del Reino de Asturias y San Julián, símbolo de un poder floreciente, se erigió en una llanura fértil, en un lugar santo y llano –Santullano–muy próximo al complejo palatino y administrativo. Es la construcción prerrománica más antigua que se conserva en Asturias. Ramiro I, no mucho más tarde, mandó edificar Santa María y San Miguel, en el monte Naranco, y de esa misma época son la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo y Santa Cristina de Lena. Los 40 años de su declaración como patrimonio cultural de la humanidad se quedan en nada frente a los casi doce siglos desde los que los contempla Asturias y el mundo.

El reconocimiento de la Unesco no ha sido en vano, sin embargo. En estas últimas cuatro décadas se han encadenado intervenciones de rehabilitación, restauración y mantenimiento en todos y cada uno de los monumentos incluidos en aquella declaración y en otros tan relevantes como el monasterio de Valdediós que no están recogidos en ella. Si en algo coinciden todos los entendidos en la materia, ya sean de la Administración, de la Iglesia o del ámbito académico, es en el buen estado de conservación de los edificios. Salvo por las pinturas murales de Santullano y las de Valdediós, tan excepcionales y tan exigentes en lo que se refiere a su preservación, no hay excesiva preocupación en ese aspecto.

El tesoro está a salvo. Ahora hay que vigilarlo y saber aprovecharlo. El Libro Blanco del Prerrománico Asturiano, redactado por la........

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