Vanessa Gutiérrez, consejera de Cultura, Política Llingüística y Deportes: "El objetivo de la extrema derecha es desestructurar nuestra identidad"

Vanessa Gutiérrez, consejera de Cultura, Política Llingüística y Deportes: "El objetivo de la extrema derecha es desestructurar nuestra identidad"

"Viví la declaración de patrimonio mundial de la cultura sidrera como un reconocimiento público al lugar de donde venimos"

Vanessa Gutiérrez en la capilla de la Laboral / Mario Canteli / LNE

Vanessa Gutiérrez (Urbiés, Mieres, 1980) explica desde el que debió de ser uno de los despachos del presidente Areces en La Laboral lo que ha sido su gestión de la política cultural, lingüística y deportiva en esta última legislatura del gobierno de Adrián Barbón. La presencia serena, pero muy firme, de la consejera, contrasta y convive con los espacios de esta arquitectura tan monumental y pesada de una forma muy singular

¿Cómo sobrevive una poeta en un lugar tan desapacible como la política?

Muy motivada, porque me siento parte del sector. Durante muchísimos años fui una profesional de la cultura, por cuenta ajena y propia. Tener la oportunidad de aportar ese conocimiento que te da estar rodeada de personas del sector desde hace veinte años y tener ese diálogo para redefinir las políticas culturales, poder poner en marcha proyectos, medidas urgentes, sobre todo en patrimonio inmaterial, no deja de ser un reto y una motivación.

¿Sus mayores satisfacciones en estos tres años?

Todos los días hay alguna: alguien te traslada una iniciativa o una problemática e intentas solventarla. Las satisfacciones también llegan con la modernización del sistema público de cultura. Pero un momento muy icónico fue la declaración de la cultura sidrera como patrimonio inmaterial mundial, porque estábamos hablando de artes plásticas, música, cinematografía, lenguas propias, etnografía… Fue una puesta en valor de la identidad asturiana, que viví, como todos los asturianos, como un reconocimiento público a lo que sabíamos en la intimidad, el lugar de donde venimos.

Habla de identidad. ¿Qué supondrá, cómo explica en qué consiste esa nueva Ley de Cultura e Identidad Asturiana?

Eleva a rango de ley los derechos culturales, los explicita y establece garantías. Blinda los derechos lingüísticos e incluye la organización del sistema público de cultura. La regulación en Cultura es muy exigua, más allá de las leyes de bibliotecas o archivos. Es una norma capital que va a reorganizar el sistema público, reconociendo derechos de la ciudadanía, y nos va a permitir crear, entre otras cosas, la Agencia de Industrias Culturales, que va a ser una herramienta para la gestión pública de la cultura.

¿Pero qué supondrá en la práctica?

Un poco de todo. Para el asturiano y el eonaviego supone que sus hablantes van a poder expresarse en esas lenguas con total libertad en todos los ámbitos de su vida pública y privada. Pero también el resto de los derechos culturales: garantizar que la ciudadanía pueda acceder a la cultura y garantizar la profesionalización de los sectores. La organización de los sistemas públicos de cultura, por otra parte, incluye equipamientos museísticos, centros de proximidad donde se desarrolla cultura, pero también centros sociales donde también se celebra y se participa de la cultura. Se trata de ofrecer ese servicio básico a la ciudadanía.

¿La garantía de los derechos lingüísticos no la da la oficialidad del asturiano?

La oficialidad es irrenunciable y hay cosas que solo ese rango permite, pero dentro del marco jurídico que tenemos se trata de dar y garantizar derechos en ámbitos a los que no llegamos, como en las competencias municipales, que a veces se encontraron con dificultad para desarrollar planes de normalización. Vivimos un momento en que hay una persecución de la extrema derecha a nuestras lenguas propias, que claramente erradicarían. Y con ello erradicarían un pilar fundamental de la identidad asturiana. Esta ley está llamada a blindar nuestras lenguas propias, que es tanto como salvaguardar nuestra identidad.

¿Cómo vive las críticas de sus compañeros asturianistas cuando dicen que no están haciendo lo suficiente?

Lo vivo con absoluta complicidad porque pienso lo mismo. Vamos a desarrollar al máximo el marco normativo en el rango al que podemos llegar en el reconocimiento. Pero lo deseable sería la oficialidad. Solo la oficialidad nos daría el reconocimiento de esos derechos y por eso es irrenunciable. Por eso coincido, entiendo y comparto las críticas. Porque es urgente salvaguardar nuestras lenguas, porque estamos incumpliendo normas internacionales, como es la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias. Cuanto más tiempo siga sin producirse la oficialidad, más estaremos condenando a la extinción a nuestras lenguas, con lo que eso significa para nuestra extinción........

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