Podrido de corazón

Vergonzosa nuestra pandemia electoral con sus cálculos electoreros: En primera vuelta gana Cepeda, en segunda gana Paloma, Abelardo siempre fue uribista, Uribe es el papá de Paloma, Cepeda alcanzó el techo, Paloma va subiendo, Oviedo adhirió a Paloma, la comunidad gay no acepta porque la extrema derecha odia la diversidad sexual, la izquierda cultiva el terror de Uribe, la extrema derecha, el terror de Cepeda por petrista, stalinista, asesino de Miguel Uribe. Excesos de peroratas infectadas de promesas sin futuro. ¡Qué estúpida campaña electoral!

Y mientras los analistas especulan en público, los delincuentes electorales delinquen en privado. Ellos saben perfectamente que en Colombia no eligen los votos sanos, sino los podridos. Los mercadeados con dineros del narcotráfico o del Estado, los constreñidos por ejércitos ilegales o por contratistas voraces o por clientelismo politiquero. Ellos usufructúan unas elecciones siempre fermentadas, poco les importa si la Registraduría Nacional del Estado Civil es eficaz, pues sus actos delincuenciales los cometen antes de ir a la mesa de votación.

No solo por corruptos nuestros políticos son electoreros, también por intrascendentes, ninguno posee un modelo alternativo de Estado para superar la podredumbre actual. No lo tiene la izquierda, no es creíble el modelo estatista Chino en Colombia —modelo Petro—, pues los políticos colombianos han convertido el Estado en botín. Y no hay justicia para hacer justicia porque también la justicia está politizada. Tampoco la derecha tiene modelo alternativo, se siente cómoda en el actual que es de derecha y corrupto a su medida. Modelo construido por viejos conservadores del medioevo y liberales envejecidos prematuramente.

No solo el Estado colombiano está podrido, lo está en general el modelo liberal. La ideología liberal solo ha creado seres humanos propensos a la corrupción, a la voracidad implacable de poseer. Lo vio Marx, un modelo club de burgueses para hacer negocios, solo interesados en la inhumana competencia por acumular riquezas.

Por tal razón, mienten las peroratas electoreras cuando prometen combatir la pobreza, pues la pobreza de muchos garantiza la riqueza de pocos; no combatirán el narcotráfico, pues lo impide el lucrativo mercado internacional; tampoco la desigualdad, pues es al ADN del espíritu conservador del actual capitalismo donde hasta el más liberal es un excelente conservador. Tampoco combatirán la corrupción, pues ninguna elite en la historia de la humanidad ha sobrevivido fuera de la podredumbre, su hábitat social.

Afirmaba Max Weber: “El político que busca solo el éxito electoral carece de la ética de la responsabilidad.” No solo carece de ética, diría yo; también de humanismo, humanamente es un podrido de corazón.


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