Neiva: un tráfico de infarto |
Hace mucho tiempo no pasaba una buena temporada en mi ciudad natal. Por lo general, en los últimos años mis visitas a la capital opita eran de un par de días, que me alcanzaban escasamente para recorrer una que otra calle de Neiva. En esta oportunidad, y aprovechando las vacaciones de fin de año, permanecí una buena temporada en la capital bambuquera de América. Me siento muy orgullosa de esta tierra; lo digo sin dubitación alguna: me encanta ser opita y disfruto con locura un Sanjuanero, las achiras, el asado huilense y el jugo de cholupa. Sin embargo, el sentido de pertenencia no obnubila el juicio: Neiva es una ciudad caótica, estresante y desorganizada.
No me hace feliz atribuirle estos calificativos a mi ciudad querida; por el contrario, me entristece. Y aunque es cierto que a Neiva la hacemos los neivanos, también lo es que pareciera que nuestra ciudad no tiene quien la gobierne, quien la administre, quien la cuide.........