En honor a un gran angelito |
Cuesta no verlo en su cama en las madrugadas. No despertarlo. No pedirle que se levante y corra a bañarse, a perfumarse, a echarse gel en su cabello para ir al colegio. Duele no rezar con él en la mesa mientras desayuna. No verlo prestar atención al Pan de la Palabra a sus escasos 11 años. Duele no oírlo orar en el carro, mientras Édgar Enrique Rodríguez, su padre y director de la Cárcel de Neiva, lo transporta a recibir sus clases, como venía ocurriendo. Triste no oírlo hablar de natación, de los caballos que tanto le apasionaban. Ese dolor que carcome el alma lo enfrentan hoy Angélica Pulgarín y Édgar, los padres de Ismael Rodríguez Pulgarín, el niño baleado en Neiva en un lamentable hecho que tiene luchando por su vida al subdirector de la Cárcel, Renato Solano. Cuesta creer que Ismael esté muerto. Todo tan intempestivo, tan........