Crisis insalvable del poder hegemónico de occidente (Parte I)    

En 1829, la clarividencia de Simón Bolívar, le permitió concluir: “los Estados Unidos parecen estar destinados por la providencia, a causar miseria en América (y hoy debemos decir, en el planeta), en nombre de la libertad” (debemos agregar hoy; y la democracia y el  sistema neoliberal de mercado).

Fue la conclusión de Simón Bolívar, ante las evidentes tendencias políticas expansionistas, hegemónicas y de sometimiento de naciones subyugadas, por parte de Estados Unidos (EE. UU.), desde su independencia (1776), sintetizadas en la doctrina Monroe (1823), de “América para los americanos” y luego, confirmadas y ampliadas, por el expresidente, John Quincy Adams (1828-1832), confirmación consistente en que Estados Unidos “debía declarar unilateralmente, el sometimiento de otras  potencias, incluida Inglaterra”, adicional a su patio trasero, Sur y Centroamérica.

Con esa visión, objetivos, prácticas y con el progresivo desarrollo material, industrial y tecnológico, EE. UU., se centró en construir y sostener, una estructura e ideología de poder, con fundamento en directrices, sometimiento y  control directo e indirecto  internacional, con el propósito de lograr edificar, su ansiado poder hegemónico global y de esa manera imponer su modelo económico-político, ideológico liberal, justificado bajo la garantía del libre mercado y supuesta democracia plena, acordes con sus directrices e intereses.

El crecimiento económico-militar y político de Estados Unidos, desde los albores de la conquista e independencia, hasta lograr su máxima hegemonía global, tiene hitos históricos, fundamentados en condiciones y resultados políticos y materiales concretos, exclusivos y excluyentes, a nivel global. 

El desarrollo económico-político, la globalización del conocimiento científico-tecnológico y comercial, los efectos y consecuencias de la primera y segunda guerra mundiales y de la guerra fría, le permitieron a Estados Unidos, profundizar........

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