Las pensiones doradas |
El 8 de enero de 1934, el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez tomó la decisión de abolir las pensiones que el Estado mexicano (y antes, el virreinal) había venido pagando desde los inicios de la república independiente a los descendientes españoles de Tecuixpo Ixtlixóchitl, o Isabel Moctezuma, fallecida en 1550. Se trataba de un pago anual de entre 60 mil y 90 mil dólares de la época (https://is.gd/ZpCpNx), incrementado y vuelto a incrementar a lo largo de los siglos desde que Carlos V decidió otorgar esos estipendios por el uso público del Señorío de Tacuba, reconocido como propiedad de la hija del tlatoani, y que abarcaba el actual centro histórico y otras zonas urbanas de la Ciudad de México.
En 1836 la república independiente firmó con España un tratado de amistad y comercio en la que la ex colonia se comprometía a respetar las deudas y obligaciones contraídas durante el virreinato, y así siguieron las cosas hasta la tercera década del siglo XX, cuando las mentadas pensiones salían de las partidas 1144, 1145 y 1146 del Presupuesto de Egresos, en lo que constituía una deuda pública eterna.
En 1935 los beneficiarios intentaron ampararse ante esa determinación presidencial, pero la Suprema Corte de........