Guerra sicológica |
Por tradición fundacional, a México no le gusta tener enemistades con nadie. No deja de resultar sorprendente, por ello, que desde varios estratos dominantes de Estados Unidos se le dé trato de enemigo y se busque su desestabilización, su sometimiento y su alineación incondicional con la abominable barbarie que el trumpismo proyecta en el mundo. En realidad, esos estratos, independientemente de que sean demócratas o republicanos, han operado a lo largo de la historia como buscadores de pleitos externos y fabricantes de pretextos para el conflicto y la confrontación. Ya sea el comunismo, el fundamentalismo islámico, el terrorismo, el narcotráfico, la amenaza de proliferación nuclear o la simple competitividad comercial e industrial, todo sirve para alimentar la necesidad intrínseca del establishment estadunidense para vivir en guerra permanente, y para ello necesita el insumo de adversarios reales o supuestos.
Muy a su pesar, nuestro país ha sido incluido en la lista de enemigos de Washington, y si bien la administración Trump ha elevado la hostilidad, el fenómeno no empezó con ella. Ahora bien: sembrar la confusión, la incertidumbre, la zozobra y la desinformación entre las filas del enemigo es algo tan viejo como andar a pie; el........