Mentiras flagrantes
La mentira que justifica el decreto de Donald Trump para bloquear el envío de petróleo a Cuba no sólo es flagrante, sino inhumana y asesina. Afirmar que esa pequeña e indefensa isla del caribe representa amenaza a su seguridad nacional es demasiado cínica. Sin duda alguna, la élite política estadunidense, esa que gobierna en Washington, luce su fascismo con entera y torpe desfachatez. Es difícil imaginar el sentimiento de los estadunidenses que permanecen ajenos a las consecuencias causadas por su liderazgo. Bien puede suponerse que una buena porción de ellos apoya que sus representantes agredan a otra nación con tanta impunidad.
Sin duda habrá otro conjunto, hasta tildados de cristianos, sin rastro alguno de empatía para con una nación que acusan de peligrosa, terrorista y aliada con enemigos de su patria. Ciudadanos saturados de odio y rechazo a todo lo que les parezca comunista. No se puede dejar de aceptar que otra porción, consciente de los terribles efectos que se ocasiona el arbitrario y caprichoso uso de fuerza de su país, exprese, aunque sea en privado, su íntima vergüenza personal. Lo cierto es que al emitir tan severas, ilegítimas y feroces normas de ley queda asentado, en la reciente historia, la maldad de un pueblo, empapado de........
