Venezuela y el neocolonialismo

Imperialismo puro y duro. Al margen del derecho internacional, Estados Unidos invadió Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro, asesinó a 80 personas y destruyó edificios e instalaciones militares. Previamente había estrangulado económicamente a la República bolivariana, bloqueado sus mares y cielo, y ejecutado extrajudicialmente a 110 navegantes que, a bordo de pequeñas lanchas, surcaban el océano Pacífico oriental. 

Neocolonialismo concentrado. El presidente Donald Trump anunció que va a gobernar el país sudamericano “hasta que podamos hacer una transición segura, ampliada y sensata” porque “no podemos arriesgar que nadie más tome el control de Venezuela… No vamos a permitir que eso ocurra”. Y, posteriormente, añadió: “vamos a dirigir todo. Vamos a dirigirlo, componerlo, y tener elecciones en el momento adecuado”. Su apuesta es establecer allí una especie de protectorado. 

Piratería estilo siglo XXI. El mandatario y magnate reclama para el imperio el oro negro y la industria petrolera venezolana. “Vamos a a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras estadunidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la maltrecha infraestructura petrolera, y empiecen a ganar dinero para el país”, declaró. Y, un día después, puntualizó: “Acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y........

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