Insumisión centenaria

Desde su nacimiento, hace un siglo, la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa ha sido uno de los epicentros fundamentales de las luchas sociales en Guerrero. Sus estudiantes y egresados han sido actores primordiales en los ciclos de lucha cívicas, gremiales-rurales y armadas que han sacudido a la entidad a lo largo de todos estos años. 

Sus estudiantes se reciben con una experiencia de vida y vocación por la transformación social que los acompañan como si fueran un tatuaje marcado en las entrañas. Miguel Aroche Parra, figura relevante del comunismo mexicano y preso político a raíz de la derrota del movimiento ferrocarrilero de 1959, plasmó este sentimiento en el poema (recuperado por Jaime Ortega) que leyó en la fiesta de despedida a la generación 1941: “¡Ayotzinapa altiva!/Antorcha proletaria,/desafiante y potente luminaria/que te yergues incólume/después de la tormenta”. 

Fundada el 2 de marzo de 1926 por el profesor Rodolfo A. Bonilla en la ciudad de Tixtla (cuna de Vicente Guerrero e Ignacio Manuel Altamirano), tuvo como primer nombre el de Escuela Regional Conrado Abundes. Su esposa, la docente Aurora Rebentún, desempeñó una muy importante labor pedagógica. Comenzó clases con 27 alumnos, con mobiliario prestado e improvisados asientos y mesas elaboradas con cajas y tablas. El plan de estudios duraba dos años. 

El maestro Bonilla fue un ferviente promotor de que los alumnos no fueran pasivos y........

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