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Antonio Gershenson, la simplicidad de la grandeza

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Antonio Gershenson Tafelov tenía 25 años de edad cuando, en noviembre de 1967, fue detenido por la policía. Fue condenado a 25 años de prisión, por una larga serie de delitos, incluidos los de conspiración y asociación delictuosa. Estuvo preso en la crujía N de Lecumberri seis años, hasta que salió libre en 1973.

Era parte de un proyecto político-militar clandestino en el que confluyeron tres fuerzas ligadas a la lucha de los trabajadores de la educación, la campesina-morelense y la obrero-sindical. En la primera participaron, hasta su incorporación al Partido Comunista Mexicano (PCM), Othón Salazar, e integrantes del Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM); en la segunda, parte del alto mando del jaramillismo, incluido el mayor Félix Serdán, y, en la tercera, militantes del Frente Obrero Comunista Mexicano (FOCM), formado en 1961 por Juan Ortega Arenas.

En 1965, 21 sindicatos ligados al Frente dieron vida al Movimiento Independiente Sindical, del que Gershenson fue uno de sus dirigentes, y en 1966, al primer Partido Mexicano de los Trabajadores (en formación). Antonio tuvo también responsabilidades editoriales en La verdad obrera, órgano de esta corriente, que circuló casi durante dos décadas.

En su testimonio autobiográfico Nadie puede ser amigo de todos, Gilberto López y Rivas, su camarada en aquellas lides, cuenta: “En 1967 fue detenido el ‘Físico’, por su presunta participación indirecta en un atentado contra la embajada boliviana con motivo del asesinato del Che Guevara, con una de las ‘piñas’ (explosivos), mismas que finalmente dejé a........

© La Jornada