¿La fiesta en paz?
Querer ser la “heredera” de la Plaza México –plaza muerta mucho antes de la prohibición– tiene sus riesgos, pero ser una triste copia de los errores empresariales que llevaron aquella a la tumba, se explica: es el mismo monopolio que hace décadas maneja las principales plazas del país sin rigor de resultados, en contraste con el resto de sus exitosas empresas.
Transcribo la carta que el aficionado de Aguascalientes Jesús Antonio Ortega Lara envió a la opinión pública el 25 de abril pasado, donde refleja la ceguera –tengo dinero, no talento– que enfrenta la pobre fiesta brava de México en vísperas de cumplir sus primeros 500 años, a merced de taurinos, seudohumanistas, antitaurinos, legisladores trepadores y una autoridá antojadiza.
“Durante la tercera corrida del serial taurino de la Feria Nacional de San Marcos –comienza Jesús Antonio–, acudimos a la plaza de toros con la intención de expresar, de manera pacífica, respetuosa y........
