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Astillero

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16.01.2026

María Corina Machado remachó ayer en Washington el desprestigio del Premio Nobel de la Paz, que recibió el pasado 10 de diciembre, al acudir de manera sumisa a Washington a entregar la medalla correspondiente a tal distinción al ególatra fascistoide que había hecho berrinche porque no se la asignaron a él.

A pesar de tan degradante cesión (con subyugada dedicatoria especial), la presunta dirigente del principal movimiento de oposición fue recibida en la Casa Blanca sin protocolo alguno que indicara respeto político (de hecho, la vocería de Trump insistió en que a juicio de éste, la venezolana carece de “respeto” en su país para encargarse del máximo mando). Debió entrar por una puerta lateral, sin nadie que la esperara, cumpliendo requisitos ante el vigilante en turno, no para una recepción formal sino un almuerzo informal en una pequeña sala, sin prensa (y vaya que a Trump le gusta presumir ante los medios a ciertos visitantes).

El evidente menosprecio del presidente de Estados Unidos a la ambiciosa e inescrupulosa activista........

© La Jornada