Astillero

Con cínico desparpajo, en pleno regocijo de su villanía criminal, Donald Trump ha sepultado lo que hubiese quedado de la antigualla denominada “derecho internacional” y, al invadir Venezuela y secuestrar a su presidente, Nicolás Maduro, ha dado el golpe inaugural de la implantación de la doctrina “Donroe”, que pretende someter, incluso por la fuerza militar, a los países de América a los intereses de Estados Unidos.

Trump, con sueños de emperador-policía de toda América, ni siquiera se parapetó tras cierta dosis de engaño aunque sea discursivo: confesó abiertamente que pretende gobernar Venezuela y que el propósito central de la enorme concentración de fuerzas militares en aquella región está relacionado con el petróleo, que busca “recuperar”.

En tanto, encaminado a ser una suerte de virrey a distancia en el país “conquistado”, el secretario de Estado, Marco Rubio, trata de atenuar el impacto de las claridosas palabras intervencionistas de Trump; arguye que sólo buscará instaurar una “cuarentena” militar sobre las exportaciones de........

© La Jornada