La tragedia de los errores de Trump/Joseph E. Stiglitz

Especial para La Jornada.

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Nueva York. Como dijo Alexander Pope, errar es humano. Pero si bien todos somos falibles, algunos humanos son más propensos que otros a cometer errores. Esto justifica la democracia: someter las decisiones que afectan a un gran número de personas a procesos deliberativos que incluyan controles y equilibrios. La historia de los regímenes políticos autoritarios y absolutistas está plagada de figuras cuyos errores resultaron calamitosos no sólo para ellos mismos, sino también para las sociedades que gobernaron.

Ninguna decisión es más importante que declarar la guerra a otro país. Sin embargo, Estados Unidos ha hecho precisamente eso sin siquiera considerar su propio sistema de controles y equilibrios ni la deliberación razonada. Como los reyes de antaño, el mentiroso e impulsivo presidente estadunidense, Donald Trump, sigue sin estar sujeto al control del Poder Legislativo y rodeado de aduladores que sólo le dicen lo que quiere oír. El desastroso resultado es ahora evidente: Estados Unidos se encuentra nuevamente inmerso en una guerra en Medio Oriente que ya ha costado miles de vidas –en su mayoría civiles– y en la que casi con toda seguridad ha cometido múltiples crímenes de guerra.

Nadie sabe cuánto durará la guerra con Irán, cuántos crímenes de guerra más se cometerán ni cuántos inocentes más morirán. Pero los estadunidenses parecen estar tan acostumbrados a las violaciones de derechos humanos y del estado de derecho por parte de Trump, y tan abrumados por el constante flujo de noticias de última hora, que apenas han organizado protestas. Incluso en nuestras universidades, generalmente centros de protesta y disidencia, reina el........

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