México no puede llegar tarde a la cita fiscal de la ONU/ José Antonio Ocampo |
México debe involucrarse en las negociaciones en Naciones Unidas sobre una Convención sobre Cooperación Fiscal Internacional que se reanudarán en Nueva York el 3 de agosto, pues se trata de una de las mayores economías de la región y, a la vez, una de las de menor capacidad de recaudación fiscal.
México recauda apenas el 18.3 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2024, por debajo del promedio regional (21.7 por ciento) y a enorme distancia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (34.1 por ciento). Ha mejorado su recaudación en los últimos años, pero el margen para financiar desarrollo, salud y educación sigue siendo estrecho. Y la dependencia de los ingresos petroleros, y de un socio comercial dominante (Estados Unidos) lo vuelve más frágil. El problema no es la falta de riqueza, sino que buena parte de ella —la de las multinacionales y las grandes fortunas— escapa al alcance fiscal.
Por eso es tan importante lo que ocurra en agosto en Nueva York. Porque allí se debate el futuro de la arquitectura tributaria internacional que impacta directamente en cómo recaudan los países para financiar su desarrollo. México se juega aquí su estabilidad a futuro, más allá de meras cuestiones técnicas fiscales.
El World Inequality Report 2026 trae una cifra que ningún ministerio de Hacienda de América Latina debería ignorar: el 0.001 por ciento más rico —unas 56 mil personas— posee hoy tres veces más riqueza que la mitad de la humanidad. Para América Latina, el diagnóstico es más severo: poseemos las mayores brechas del mundo entre el 10 por ciento más rico y el 50 por ciento más pobre —en México, el decil superior gana unas 76 veces más que la mitad más pobre—.
La guerra en Oriente Medio lo ha vuelto todo más urgente. El cierre del estrecho de Ormuz incrementó el costo de la deuda externa que ya asfixia a 356 millones de latinoamericanos. Y mientras el espacio fiscal se........