El poder de nombrar |
Si hay alguien que conoce a la perfección el poder de nombrar es Donald Trump. A pesar de ser un millonario de medio pelo, comparado con otros, su nombre figura en una torre en la Quinta Avenida de Nueva York, al lado y por encima de la prestigiosa y tradicional casa joyera Tiffany’s.
Son más de 20 torres y hoteles los que llevan su nombre, además de clubes de golf y otras propiedades. Una excepción podría ser su mansión en Florida, Mar-a-Lago, que paradójicamente lleva un nombre en español.
Además de su nombre, varias de sus torres son doradas y, por añadidura, uno de sus clubes de golf se llama Doral. Es un color que le fascina y durante su gestión ha tratado de corregir la sobriedad del salón oval poniendo pastiches dorados y afrancesados en la nueva decoración. Otra de sus obsesiones tiene que ver con los palacios o mausoleos, como el Taj Mahal, nombre que llevaría su casino insignia en Atlantic City, New Jersey, empresa que cayó en quiebra y en desgracia.
El hecho de nombrar denota poder, implica posesión, pertenencia. Durante la era de los grandes descubrimientos, de los territorios inhóspitos, la posesión se materializaba y difundía con el acto de nombrar. Pero darle tu nombre a algo, una empresa, un lugar, un........