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SEP: la retórica en el deshuesadero

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26.02.2026

La Nueva Escuela Mexicana (NEM) fracasó en encarnar la educación crítica que dice inspirarla. Se invoca a Paulo Freire, pero la reforma se impuso desde arriba, sin un proceso real de construcción con el magisterio; el resultado es un modelo más retórico que emancipador. La salida de Marx Arriaga, responsable de estos desatinos, no corrige esos vicios de origen: exhibe una crisis, no su solución. 

Los documentos de la NEM repiten la crítica a la “educación bancaria”; hablan de diálogo, comunidad y territorio y colocan al docente como “intelectual transformador”. Sin embargo, en las escuelas persisten estructuras verticales, procedimientos administrativos que asfixian el tiempo pedagógico y prácticas que contravienen la supuesta horizontalidad del modelo. Los libros de texto que debían encarnar el espíritu crítico acumularon errores conceptuales, incoherencias de estructura, deficiencias científicas y ediciones apresuradas, como documentaron investigadores y medios especializados. A la falta de rigor se sumó la prisa: la reforma se lanzó sin diseño sólido, sin pruebas piloto y con retrasos severos en la entrega de materiales. 

El contraste con Freire es frontal. La pedagogía crítica no es un catálogo de consignas, sino un método: exige participación horizontal, condiciones materiales para el diálogo, problematización genuina de la realidad y un ciclo sostenido de reflexión-acción (praxis). El diálogo, lejos de ser una palabra luminosa, debe ser una relación política construida colectivamente. La NEM, en........

© La Jornada