El ocaso de la universidad pública autónoma
La llegada del año 2000 encontró a la universidad mexicana en una situación grave. La Nacional, la más grande y cabeza del sistema universitario público, pronto cumpliría nueve meses de una huelga provocada por la decisión del rector Francisco José Barnés de hacer que el Consejo Universitario, pese a las advertencias reiteradas, aumentara a miles de pesos la prácticamente ya inexistente colegiatura (20 centavos) y redujera a un enorme contingente de estudiantes los plazos de titulación.
“A Paco no le va a temblar la mano”, declaró un ilustre científico cuando el 20 de abril 1999 supo que los estudiantes de la Universidad, una facultad tras otra, estaban tomando la Universidad. Demandaban gratuidad total, el restablecimiento de los plazos previos de titulación, y la desvinculación de la UNAM del Ceneval, agencia privada encargada de aplicar el examen de selección a los aspirantes que debían ser admitidos en los planteles de CCH y Preparatoria. Y como a la autoridad no le tembló la mano, el conflicto se alargó y hubo de intervenir Zedillo, quien hizo renunciar al rector y hacer que De la Fuente dejara la Secretaría de Salud y pasara a ocupar ese puesto.
Ya ahí no le permitieron o no quiso allanarse a........
