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Dinero

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Canadá y México, principales socios comerciales de Estados Unidos, han recibido amenazas a su territorio y afectaciones arancelarias del presidente Trump. Han respondido de manera distinta. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha pasado de la defensiva a la ofensiva: inicia hoy una visita a Pekín en la que se reunirá con el presidente Xi Jinping. Ha expresado que su visita es una respuesta directa a los cambios en el panorama comercial y político. Trump amagó con hacer de Canadá el estado número 51 de la Unión Americana. La respuesta de México ha sido más bien defensiva. La presidenta Sheinbaum ha insistido en que la soberanía y la independencia no son negociables. El gobierno mexicano recientemente impuso aranceles a los productos chinos y otros países asiáticos, provocando la inconformidad de Pekín. Hay circunstancias que explican la diferencia de las estrategias mexicana y canadiense: México ha asumido la defensa de 20 millones de migrantes y necesita conservar las remesas por un billón de pesos anuales.

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© La Jornada