American curios
Que Dios ha bendecido esta guerra contra los infieles, que Dios ha resucitado al líder encargado de la misión divina, que el enemigo representa las fuerzas de la maldad y que Dios ha dicho que tiene que ser aniquilado, y que, por supuesto, Dios está a nuestro lado, y quien se oponga por definición es cómplice del diablo.
Estos mensajes no provienen de lo que el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, ha calificado de “fanáticos religiosos lunáticos” o “clérigos radicales” en un país como Irán –como repitió esta semana pasada–, sino de su propio gobierno, el cual cada vez más ha envuelto su “misión” en términos religiosos.
Hace unos días, en la Casa Blanca, la asesora espiritual del presidente estadunidense Paula White –una pastora cristiana ultraderechista– comparó al mandatario con Jesucristo durante una reunión de Pascuas con otros 100 líderes religiosos: “usted fue traicionado, arrestado y falsamente acusado, es un patrón familiar que nuestro Señor y Salvador nos mostró. Pero no acabó ahí para él, y no acabó ahí para........
