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Muy quitada de la pena, la ultraderecha autóctona estaba feliz, porque el jefe de la estación de la CIA en México, Ronald Johnson, puso en marcha el operativo “distracción” (ordenado desde Washington) con un doble propósito: refrendar su carácter injerencista, armar un escándalo político y mediático en contra del gobierno mexicano y, a la vez, envolver con su manto protector a una de sus paisanas y empleadas, Maru Campos –adherida al fuero–, quien supuso que tras la “bomba Rocha” nadie recordaría su flagrante violación a la Ley de Seguridad Nacional y a la Constitución.
Pero erró en la jugada. La Jornada (Iván Evair Saldaña) informa: “la Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer que citó a declarar a alrededor de 50 funcionarios de Chihuahua como parte de las indagatorias por un operativo contra un narcolaboratorio en el que habrían participado presuntos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), cuyo estatus y acreditaciones en México también son investigados. El fiscal especial en Investigación de Asuntos Relevantes y vocero de la institución, Ulises Lara López, advirtió que, de comprobarse la........