México SA |
La brutal cuan creciente agresión de Donald Trump contra el planeta en su conjunto (y a sus propios ciudadanos) no sólo ha puesto a parir al supuesto “mundo civilizado” –del que Estados Unidos se jacta de ser “ejemplo a seguir”–, sino a las propias instituciones “garantes de la paz” (aquí debería citarse a la ONU, pero ella sólo es otro cuento de hadas) que surgieron en la posguerra, entre ellas las organizaciones del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, 1949) y de Estados Americanos (OEA, 1948).
La cabeza visible del cártel de la Casa Blanca permanentemente amenaza a naciones de los cinco continentes; bombardea, invade, asesina, secuestra, saquea y lo que le venga en gana. Más allá de su constante agresión a Latinoamérica, en los últimos días apunta en cinco direcciones (que no son mutuamente excluyentes): acción militar contra México y Colombia, profundizar el aislamiento de Cuba con miras de invasión, engullir Groenlandia y aumentar la presión contra la Europa comunitaria, acciones que al final de cuentas convergen en la violación de sendos mecanismos de “defensa”, más un tratado de asistencia recíproca, de los que Estados Unidos es miembro activo.
En el caso del nuestro continente, la carta........