Del medicamento “nuevo” al “necesario” |
Patentes, medicamentos esenciales y el nuevo mapa del poder farmacéutico.
El acceso a medicamentos no es una meta fija, sino un blanco en movimiento. Zenón de Elea narraba la paradoja de Aquiles y la tortuga, en la que el guerrero más veloz de Grecia debía alcanzar a un animal lento al que se le había otorgado una ventaja inicial. Cada vez que Aquiles llegaba al punto donde estaba la tortuga, ésta ya había avanzado un poco más. Y así, infinitamente. Aunque en la realidad Aquiles la supera, la paradoja ilustra algo profundo: hay objetivos que parecen cercanos y, sin embargo, se desplazan constantemente.
Lograr el acceso universal a medicamentos se parece cada vez más a esa carrera. Los sistemas de salud financian, compran, distribuyen y dispensan medicamentos a una escala nunca antes vista. Pero mientras avanzan, aparecen nuevas moléculas, nuevas indicaciones y nuevos tratamientos que redefinen lo que significa “garantizar acceso”. El progreso existe. Millones de personas viven más y mejor gracias a ello. Pero la línea de llegada cambia permanentemente.
El profesor Jorge Bermudez define el acceso a medicamentos como el equilibrio entre la oferta disponible de respuestas farmacológicas y la necesidades de salud de una población. Es una definición dinámica porque asume que ambas variables cambian con el tiempo. También por eso la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud nunca ha sido estática. Su función histórica fue identificar cuáles medicamentos debían considerarse indispensables para responder a los principales problemas sanitarios de cada época.
Durante décadas, esa arquitectura tuvo una coherencia notable. Los medicamentos esenciales eran, en términos generales, medicamentos genéricos. La selección racional de prioridades sanitarias coincidía con la........