Cómo EEUU arma, financia y legitima la guerra en Gaza |
[Foto: La Brigada Nahal del Ejército israelí.]
Israel no es sólo el principal receptor de ayuda artillada estadounidense: es, además, uno de los compradores más importantes de sistemas de armas producidos por el complejo militar-industrial a través de los mecanismos tradicionales de venta. Esta doble condición --beneficiario de asistencia y cliente privilegiado-- revela una relación que va más allá de la retórica de la "seguridad compartida".
EEUU no sólo financia a Israel: le vende, le provee tecnología de punta, lo integra a su cadena de producción bélica y, al mismo tiempo, lo utiliza como plataforma de validación en combate real y panóptico de Medio Oriente. Las armas que devastan Gaza no son meras transferencias estratégicas: son productos testeados en territorio ocupado, certificados en escenarios de guerra asimétrica y luego reinsertados en el mercado global como soluciones "probadas".
En los últimos días, un solo almacén en Jersey City, Nueva Jersey, organizó, empaquetó y transportó más de mil toneladas de equipo militar a Israel cada semana durante los primeros ocho meses de 2025, según un informe conjunto publicado por el Movimiento Juvenil Palestino (PYM) y la Internacional Progresista (IP). Una red de empresas con sede en Nueva Jersey utiliza el almacén para trasladar equipo militar, incluyendo piezas de tanques Merkava, piezas de F-16, municiones, equipo militar y vehículos blindados y no blindados. El equipo se empaqueta y entrega en aeropuertos y puertos marítimos cercanos para su envío a Israel, revelaron los investigadores. Así, el almacén es la ubicación predeterminada para cualquier exportación de material militar a Israel, afirman los investigadores. En un documento del gobierno israelí (en inglés), el IMOD (Ministerio de Defensa israelí) exige a las empresas que etiqueten la carga con la dirección de G&B Packing.
Cada ofensiva sobre Gaza funciona como una vitrina sangrienta donde se exhibe la eficacia de sistemas de puntería, drones, bombas guiadas y tecnologías de vigilancia que serán ofrecidas a otros países bajo la promesa de control, disuasión y orden. El genocidio, así, deja de ser una excepción y se convierte en parte del proceso productivo. La línea entre ayuda, comercio y negocio se borra de modo deliberado, mientras Washington mantiene su blindaje diplomático y bloquea cualquier intento de rendición de cuentas internacional.
El mismo esquema comienza a proyectarse sobre América Latina. Las tecnologías desarrolladas, perfeccionadas y legitimadas en Medio Oriente regresan bajo otros nombres: cooperación en seguridad, lucha contra el narcotráfico, asistencia antiterrorista. Venezuela aparece como uno de los blancos principales de esta lógica, pero no es el único.
Un flujo histórico sin precedentes
Desde la creación del Estado de Israel en 1948, EEUU ha destinado a ese país más ayuda exterior que a cualquier otro. En términos acumulados, la cifra supera los 300.000 millones de dólares ajustados por inflación, una magnitud sin precedentes en la política internacional........