Vigorexia fiscal y desigualdad social
"Todos quieren vivir a expensas del Estado. Olvidan que el Estado vive a expensas de todos"(Frédéric Bastiat)
El clásico vaivén "hombre rico, hombre pobre", que narraba las trayectorias divergentes de dos hermanos en una popular miniserie televisiva de los años setenta, ha trepado peldaño a peldaño desde el ámbito familiar al generacional, y de este escalón al social impulsado por la economía postmoderna. Hace poco más de un lustro inauguramos la era regresiva de la "destrucción creadora" con hijos condenados a vivir peor que sus padres. Y ahora naturalizamos un modelo estamental donde confluyen estados que nadan en la opulencia y ciudadanos en situación de emergencia. Todo bajo el patrón que denunciara Pierre Clastres en La sociedad contra el Estado. Una llamada de alerta sobre el amenazante lastre que supone la concentración de poder, advertencia también apuntada desde otro ángulo por Octavio Paz en El ogro filantrópico al constatar: "La sociedad civil ha desaparecido casi enteramente: fuera del Estado no hay nada ni nadie".
El caso español, aquí y ahora, con un Gobierno de coalición de todas las 'izquierdas' (¿y por ello el más progresista de la historia?) es un reflejo de esta condición parasitaria del Estado a costa de la sociedad a la que debe servir. No se trata de un binarismo elemental, modelo cremallera, botella medio llena o medio vacía, según el código de barras ideológico que se aplique. Lo que se cuestiona es la castrante hegemonía de la dominación política, que tergiversa la interacción entre gobernantes y gobernados. Se bascula del consentimiento de los representados a su suplantación por los representantes, sin apenas daño reputacional para la elite usurpadora. Trazabilidad que solapa la ilegitimidad de ejercicio por la legalidad de origen que otorgan unas elecciones de signo cortoplacista, anilladas en el espectáculo mediático y el culto a la notoriedad fulanista. Mandato sistémico que, en el plano económico, hace posible la simbiosis de un balance asimétrico del Debe y el Haber, con el resultado de un Estado-Gobierno socializando pérdidas y privatizando ganancias.
En la perspectiva macro de la recaudación fiscal, el aumento de bienes y servicios que indica el Producto Interior Bruto (PIB) y la capitalización de las empresas cotizadas (IBEX 35), la economía española "va como un cohete" (Sánchez dixit). Son hechos ciertos que demuestran una fortaleza inapelable. Y por aquello de que vicios privados producen beneficios públicos, con que Mandeville entronizó el espíritu del capitalismo inaugural en La fábula de las abejas, debería deducirse que el panal de rica miel........
