La rivalidad entre Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos estalla en Yemen

Oriente Medio es una región agitada. Ya había experimentado décadas de violencia bélica, intervenciones occidentales catastróficas, regímenes opresivos derrocados o reforzados y guerras civiles. En los últimos dos años y medio, la guerra genocida contra Gaza y múltiples ofensivas militares del régimen israelí se han sumado y han sacudido los equilibrios regionales.

El centro de los poderes políticos, económicos y simbólicos se ha movido del Levante a la Península Arábiga. Cuando Trump, recién entronizado como presidente número 47 de los EEUU, hizo su primera gira por el extranjero, no fue ni a El Cairo ni a Bagdad, ni siquiera a Jerusalén. Primero fue a Riad en Arabia Saudí, luego a Doha en Qatar y terminó en Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos.

Si bien el cambio no es de ayer, se ha acelerado aún más últimamente

Lo mismo ocurre con la rivalidad entre dos de las dictaduras regionales, los Emiratos Árabes Unidos presididos por el emir de Abu Dhabi, Mohamed bin Zayed al-Nahyane, llamado MBZ, por un lado, y la Arabia Saudí del príncipe heredero y gobernante de facto Mohammed bin Salman, llamado MBS, por otro lado.

Durante mucho tiempo, el primero fue presentado como el mentor del segundo. MBZ, experimentado, austero, hábil, curtido en las obsesiones occidentales de lucha contra el Islam político, guió los pasos de un MBS joven, brutal y torpe. Lo desbastaba, de alguna manera. Esta ha sido, y sigue siendo, la imagen dominante en los círculos occidentales. Es lo que quiere mostrar un artículo del Financial Times publicado hace unos días.

Cuando Arabia Saudí bombardea una carga de Emiratos

Sin embargo, la imagen estalló bajo los golpes de la realidad. O más precisamente bajo las bombas saudíes que destruyeron, en el puerto yemení de al-Moukalla, en el mar de Arabia, armas, blindados y vehículos todoterreno enviados por los emiratíes a una banda separatista yemení, el Consejo de Transición del Sur (CTS).

Fue el 30 de diciembre de 2025. Y la primera vez que Riad se enfrentó, militarmente, a Abu Dhabi. Desde entonces, en solo dos semanas, Arabia Saudí ha dejado claro que Yemen es su coto y que quiere ser la primera potencia de la región. Una especie de ultimatum dirigido a Abu Dhabi, pero también al gobierno yemení reconocido por la población (lo que Occidente llama despectivamente "hutíes"), a Irán y por elevación a Rusia y a China.

Sin embargo, ambos paises aliados atacaron, en marzo de 2015, al gobierno yemení, cercano a Irán. La coalición militar liderada por Riad, en la que participa Abu Dhabi, apoya al régimen reconocido por Occidente (GIR), con un presidente títere refugiado en Arabia saudita y que ya perdió todo el territorio que ocupaba.

Rápidamente, sin embargo, las estrategias y los intereses divergen: "Los conflictos de intereses se han agravado........

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