La relación entre el petróleo, la guerra y el imperialismo, ayer y hoy

A pesar de que la reciente guerra de EEUU e Israel contra Irán se desarrolla en una zona --Oriente Medio-- donde se encuentra el 48 % de las reservas probadas de petróleo y que satisface el 31 % del consumo mundial de petróleo, todavía hay quienes tienen dificultades para relacionar el petróleo con las causas del conflicto.

Esto ocurre también en el caso del principal diario económico italiano, según el cual:

...las causas de esta guerra no son económicas: al menos por lo que sabemos, la economía ha sido una consecuencia importante, no el motivo.[i]

...las causas de esta guerra no son económicas: al menos por lo que sabemos, la economía ha sido una consecuencia importante, no el motivo.[i]

En realidad, el estallido de una guerra siempre ha estado vinculado a causas económicas y, en particular, al acceso y al control de las materias primas. Esto ya era así en la Antigüedad.

Por ejemplo, en el año 43 d. C., el Imperio Romano invadió y conquistó Britania, sobre todo porque esta era fuente de metales industriales como el estaño, fundamental para la producción de bronce, y el plomo, necesario para las tuberías y la construcción, además de metales preciosos, como el oro y la plata, y de trigo.

El petróleo y las dos guerras mundiales

El vínculo entre economía y guerra se ha fortalecido aún más desde que, hace algunos siglos, se impuso el modo de producción capitalista.

En particular, desde que se desarrolló la gran industria basada en las máquinas, el control de las materias primas se ha convertido en uno de los principales factores desencadenantes de la guerra.

Sin duda, entre las materias primas, las energéticas revisten una importancia decisiva, ya que sin energía no se puede poner en marcha ningún tipo de máquina. Dentro de las materias primas energéticas, a pesar de todos los esfuerzos por emanciparse de los combustibles fósiles, el petróleo sigue siendo la más importante.

En 2023, a nivel mundial, se suministró energía de 191,6 millones de terajulios (TJ) a partir del petróleo, 161,8 millones a partir del carbón, 144 millones a partir del gas natural, 56 millones a partir de biocombustibles y residuos, 29,9 a partir de la energía nuclear, 20,7 millones a partir de la energía solar, eólica y otras fuentes naturales, y 15,3 millones a partir de la energía hidroeléctrica[ii].

El petróleo comenzó a cobrar importancia a lo largo del siglo XIX para la iluminación, pero se convirtió en un elemento fundamental entre finales del siglo XIX y principios del XX. Esto se debió tanto al nacimiento de la industria automovilística, con sus vehículos propulsados por motores de combustión interna, como al paso de los buques de una propulsión alimentada por energía procedente del carbón a otra alimentada por el petróleo.

Fueron sobre todo las flotas militares las que necesitaron el petróleo. De hecho, Gran Bretaña, que basaba su hegemonía económica mundial también en la posesión de la flota militar más poderosa, observó a principios del siglo XX que Alemania la estaba alcanzando no solo como potencia industrial, sino también como potencia naval.

Winston Churchill, que en aquella época era Primer Lord del Almirantazgo británico, impulsó por tanto el paso del carbón al petróleo, con el fin de aumentar la velocidad de sus buques de guerra e imponerse a la flota alemana.

Churchill, además, fue el primero en identificar el vínculo entre el control estatal del petróleo y el poderío militar. Dado que ni en Gran Bretaña ni en su imperio existían yacimientos petrolíferos importantes, para no depender de los EEUU, hizo que el Estado entrara en una empresa privada británica, la Anglo Persian Oil Company, que controlaba el petróleo iraní.

La estrecha vigilancia de las fuentes petrolíferas adquirió, por tanto, importancia estratégica y fue una de las causas que determinaron el estallido de la I Guerra Mundial.

En particular, uno de los motivos más importantes fue la oposición de Gran Bretaña al Bagdadbahn, es decir, al ferrocarril que Alemania había acordado construir con el Gobierno turco entre Estambul y el actual Irak, en aquella época parte del Imperio Otomano y, al igual que hoy, muy rico en petróleo.

El ferrocarril fue financiado por el Gobierno turco mediante la concesión a Alemania de todos los yacimientos petrolíferos que se encontraran en un radio de diez kilómetros del trazado de la línea férrea[iii].

En cualquier caso, la I Guerra Mundial, que estalló principalmente por la rivalidad entre Gran Bretaña y Francia, por un lado, y Alemania, por otro, por el reparto de las colonias y, por tanto, por el control de las materias primas presentes en ellas, consagró la importancia estratégica del petróleo, que se volvió cada vez más necesario en una guerra que, por primera vez, vio el uso masivo de camiones, tanques y aviones, todos ellos impulsados gracias a la energía derivada del petróleo.

También se puede rastrear el petróleo hasta el origen de la II Guerra Mundial. Hitler, ya en 'Mein Kampf', su manifiesto político que data de 1925, mucho antes del estallido de la II Guerra Mundial, había escrito que una guerra en el oeste, contra Francia y Gran Bretaña, solo debía contemplarse para evitar quedar atrapados entre dos fuegos, una vez que Alemania hubiera atacado en el este.

Europa del Este, sobre todo Rusia, era el verdadero objetivo de Hitler. Ese era el 'lebensraum', el espacio vital, necesario para dotar a Alemania de la profundidad territorial y las materias primas necesarias para que asumiera el papel de potencia industrial y política mundial.

Entre los motivos que llevaron a Hitler a atacar la Unión Soviética en junio de 1941, involucrándola en el conflicto, se encontraba también el petróleo.

El objetivo de Hitler, de hecho, era la ocupación de Bakú y de los demás yacimientos petrolíferos del Cáucaso soviético, que se contaban entre los más importantes del mundo. Por otra parte, los expertos económicos de Hitler le habían advertido de que, sin el petróleo del Cáucaso, Alemania no podría continuar la guerra.

Por ello, a principios de 1942 se lanzó una gran ofensiva en territorio ruso, cuyo objetivo era el petróleo, el del Cáucaso y, con la esperanza de continuar el avance hacia el interior de Asia, también el iraquí y el iraní.

Cuando el Sexto Ejército alemán quedó rodeado por los soviéticos en Stalingrado, y su comandante, Von Paulus, solicitó refuerzos con urgencia, Hitler se los denegó, para no desproteger las columnas que se dirigían hacia el Cáucaso. A pesar de ello, en enero de 1943 los alemanes se vieron obligados a retirarse del Cáucaso y, en febrero, Von Paulus se rindió a los soviéticos.

El petróleo desempeñó un papel importante, incluso decisivo, también en el escenario del Pacífico de la II Guerra Mundial, en particular al generar el impulso imperialista de Japón y en el estallido de la guerra entre este país y los EEUU.

Como es bien sabido, en la madrugada del 7 de diciembre de 1941, los aviones japoneses atacaron por sorpresa (para algunos) a la flota........

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