Silvio, el esclavo |
Silvio Rodríguez, reconocido cantautor cubano y uno de los máximos exponentes de la Nueva Trova —que no es más que una mala copia de la Vieja Trova—, ha sido protagonista de múltiples episodios polémicos y simbólicos a lo largo de su carrera. Entre ellos, destaca la célebre frase soltada hace poco en la que alardea de enfrentar a los norteamericanos con un fusil AKM si se atreviesen a invadir la isla —no lo hizo cuando la invadieron durante treinta años los soviéticos, pero esa es otra historia—, en un gesto que ha generado numerosos debates en las redes sociales (ya sabemos lo que son esos debates), acerca de su significado político y personal.
Nacido en San Antonio de los Baños, Cuba, en 1946, el anciano Silvio Rodríguez se consolidó desde su juventud como un referente de la música iberoamericana por su capacidad lírica y compromiso revolucionario; o sea, después de haber sido cuestionado y perseguido por el régimen en los años sesenta decidió plegarse y someterse a las botas del militarismo sovietizante -no fue el único que lo hizo. Desde sus inicios, su obra ha estado marcada por su adhesión a la revolución castrista, ese producto de marketing creado por Fidel Castro tan bien vendido y comprado por numerosos comemierdas en el mundo entero, reflejando en sus letras tanto las esperanzas como las contradicciones de su generación. Por cierto, ha plagiado a José Martí por un tubo y siete llaves, pero él dirá que lo ha inspirado, sin contar que imitó a Bob Dylan, en un país donde nos prohibieron.
La frase de Silvio Rodríguez en la que anuncia que tomará un fusil AKM tratando de recuperar esa imagen del artista revolucionario tan demodé, me ha hecho el fin de semana, me he reído a montones revolcada por el suelo. El AKM, arma emblemática de los ejércitos comunistas, simboliza la defensa de la revolución devenida narcoguerrilla y la implicación del artista en la imbecilidad guerrerista política de su país. Con esos........