Errejón y la gran estafa del feminismo

Están los portadores de la indiscutible superioridad moral de la izquierda desolados. Andan confusos desde que se les vino abajo uno de sus fundamentales lechuguinos, protagonista predilecto de los aliados con ínfulas: el fogoso Errejón, depurado por sus pasiones autodestructivas, dicen que con su reprochable conducta (de la que todas eran ajenas, desde Rita Maestre a Yolanda Díaz, pasando por Mónica García y las periodistas del abrevadero oficial) que ha traicionado y engañado al feminismo, como si en España, y en esta nueva ola de militancia con cargo a los presupuestos, no fuera precisamente eso: un edificio de cartón piedra cimentado en la hipocresía, la doble moral, el oportunismo y el ánimo de lucro. El chanchullo de toda la vida, pero a lo bestia y destrozando a una parte significativa de la sociedad.Por lo que, si algo es Don Íñigo de Aravaca, es precisamente un buen representante, como espécimen arquetípico, de la impostura hecha negocio. De la pancarta con nómina detrás. Del «hermana yo sí te creo pero depende».

El tinglado donde Errejón........

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