Cretinos lamentables
Si hay algo peor que la negligencia política y la corrupción que derivó en demasiados muertos (siempre son demasiados) durante la pandemia, las riadas en Valencia y los accidentes ferroviarios, fue el denominador común del cierre de filas entre las huestes afines. Y no hablo de los medios de comunicación gubernamentales, a los que, de forma lastimosa, ya nos hemos acostumbrado y hasta hemos normalizado con grave resignación que sean burdas herramientas de la propaganda oficialista. Ellos ya no se cortan (tampoco tiene sentido, a estas alturas) y son cadenas donde uno ya no se asoma esperando encontrar rigor (a pesar de que están pagadas con el sudor de todos) sino por interés práctico de ver cuál es la más cerrada versión del PSOE.
No. Quiero aludir al ciudadano de a pie (ir de otra forma se está tornando complicado), al españolito de andar por casa como yo que, por ciego fanatismo o por algún tipo de carencia inexplicable, su primera y mayor preocupación ante las tragedias que nos sacuden es ir raudos a defender a su PSOE. O al microcosmos que lo conforma. Que nadie del Gobierno se haga daño. Puede que haya víctimas mortales, sí, y es una lástima, pero lo más intolerable para ellos sería que un capitoste de su partido socialista sufriera algún percance, que viera su posición política comprometida de alguna manera. Eso sí que no. Aguante mi hombre y que rabien los fachas.
La corrupción política ha existido siempre, pero jamás tan arraigada, aceptada y justificada como ahora. La bobalona excusa........
