Carroñeros de la miseria ajena

Cuando eran un grupito de exaltados profesores universitarios con incontrolables ganas de tomar los cielos, las poltronas, las faldas y la fortuna, había al menos un leve disimulo en cuanto a sus pulsiones totalitarias y su amor por las dictaduras bolivarianas e islamistas.

Esto ocurría porque estaban de programa en programa en las teles generalistas, tenían que venderse al gran público, y los fundadores de Podemos trataban arteramente de ocultar su verdadera naturaleza (algunos ya conocíamos a los pájaros de antes y era imposible que nos engañaran), incluso trataban de presentarse ante su cándida audiencia como socialdemócratas nórdicos, algo así como serios políticos noruegos que por error habían nacido en la soleada España de trinque bipartidista.

Uno, humildemente, avisaba a los amigos más atolondrados y les decía lo que era Podemos y lo que iba a pasar, y claro, más de una década después no me queda más que sumergirme cómodamente en la silenciosa satisfacción que me causa el éxito de mis previsiones, aunque no sea una emoción agradable ni haya medallas que colgar.

Y me parece bien que alguno haya tenido su personal epifanía y se diera cuenta a posteriori, pero mientras mantenga un respetuoso silencio frente a los que llevamos mucho en este barco al que se........

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