No debimos |
No, hombre, no. Nunca debimos conquistarlos. Nunca debimos llevarles la alegría y la vida, la lengua y la civilización. Nunca debimos echarnos a los mares oscuros, dejar morir a los nuestros en aguas hostiles, y prestar nuestro pecho al albur punzante de sus lanzas envenenadas. Nunca debimos enseñarles que hay un Dios de la esperanza, una Madre más eficaz de la Cúpula de Hierro, ni poner a régimen su dieta alta en proteínas humanas. Era mejor ocultarles el secreto de la prosperidad.
No debimos hacer de Malinche doña Marina, ni aceptársela como obsequio a los mayas, ni convertirla en piedra angular del entendimiento con los indígenas. No debimos instruirlos en la organización política, ni elevarlos a virreinato, ni encauzarlos en la ley y la justicia, que con tanto denuedo han destruido después.
No debimos ilustrarlos con la lengua española, que al entrar en México abarcaba ya toda la terminología institucional y administrativa que hizo posible el desarrollo de la civilización, debieron seguir intentando organizarse para el........