Días de sharía y rosas

Me he levantado contento de verdad, como David Summers. De pronto tengo de nuevo 22 años, un hígado que podría presentarse a Miss Hepática España, y no existe la inteligencia artificial, toda la estupidez que hay es natural. Willy Toledo todavía no se ha fugado a Cuba, y las pancartas en español y árabe las sujetan Zapatero, Llamazares, Cándido Méndez, y José María Fidalgo. Lee el manifiesto emocionado Juan Diego Botto, Jesús Caldera se muere por salir en la foto con Ana Belén y Pedro Almodóvar, y Javier Bardem, megáfono en mano, se desgañita gritando «Esto nos pasa por un gobierno facha»; inspiradísima asonancia a la altura del mejor Quevedo. Alguien convoca una cacerolada antifascista, pero los manifestantes se disuelven cazo en mano y flauta a la espalda al ver que nadie echa monedas dentro. 

Conciertazo en Moby Dick, ligoteo en New Garamond, todo el mundo bebe Cacique, y cada semana se desata la locura con el Madrid de los galácticos. Andy & Lucas todavía se hablan, todos los niños bien tararean «Rosas» de La Oreja de Van Gogh, aún contamos mentalmente en pesetas, y un plan perfecto son dos litronas, cánticos contra la autoridad, y mensajitos pacifistas de «pásalo» enviados a la hora bruja a exnovias por si donde hubo fuego, brasitas quedan. Sánchez nos ha devuelto........

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