El Floyd del que no tendrán noticia |
Henry Nowak era un joven de dieciocho años de Southampton que había empezado la universidad hacía tres meses y que salió a celebrarlo con sus compañeros de equipo de fútbol una noche del diciembre pasado. De regreso a casa, sobre las once, se cruzó con Vickrum Digwa, inglés de ascendencia sij, hindú, que se tomó a mal que le preguntara si era de los malos por lucir un cuchillo preceptivo en su religión. Enfurecido, acuchilló varias veces a Nowak, al que grabó después mientras trataba de huir.
Vickrum Digwa contó a su familia, encubridora, que había sido objeto de una agresión racista y eso le hicieron saber a los policías cuando se personaron en el lugar donde Nowak, en el suelo, repetía que le habían apuñalado. «No lo creo, amigo», contestaba el policía.
El vídeo impresiona. Mientras Nowak agoniza, los policías, a los que solo falta comerse un donut, lo tratan con una mezcla de frialdad y burocratismo. «No puedo respirar», repite mientras le esposan.
«Tenemos que comprobarlo», pero cuando lo hacen, Nowak ya ha........