Detective entra y sale del coche

No sirve de mucho tener Inteligencia Artificial si las preguntas que te nacen no son inteligentes. Pondré un ejemplo.

Estaba viendo o, mejor, intentando ver Crimen, una serie policial de Irvine Welsh, ambientada en Edimburgo, con el típico detective con problemas de alcoholismo, y había una cosa que me exasperaba y en la que reparé justo con esa serie, no antes: la cantidad de veces que nos enseñaban al detective entrando y saliendo del coche. Era el nexo entre cada escena. Por supuesto, el detective siempre encontraba aparcamiento. Siempre encontraba una acera expedita para él. De la comisaria iba al laboratorio, del laboratorio al lugar del crimen, del lugar del crimen a interrogar al primer testigo… Luego al bar. Y eso sin contar el Bello Sexo, que cuando aparece enriquece el itinerario…

La serie era como todas las demás, pero yo ya me había dado cuenta, yo ya había perdido la inocencia y solo veía al detective entrar y salir del coche, en planos inútiles y de relleno que me hacían retorcerme en el sofá.

Para eso está la IA, pensé, pues la veo como una conjunción mágica de cálculo y sabiduría, las potencias del joven y del viejo: «Hola, ¿cuánto tiempo de una vida pasamos viendo a los detectives de las películas entrar y salir del coche». Pensé que me iba a mandar a Pernambuco, pero tenía una respuesta y además elogió mi pregunta.

Es posible realizar una estimación razonable de ese tiempo perdido: cada película, entre 95 y 110 minutos, pongamos 100; y en cada película, entre 40 y 60 escenas, y de esas, si es detectivesca o policial, y dado que el protagonista  ha de desplazarse a muchos sitios para sus investigaciones, estimaba la IA que entre 12 y 20 son escenas que incluyen llegar al coche, aparcar, salir… Y cada entrada y salida, ocupa de 3 a 8 segundos; sumando ambas, cada transición supone entre 5 y 10 segundos que la IA decide convertir en 6 para sus cálculos (pues, y esto es importante, la IA siempre es conservadora). Entonces, no perdamos el hilo: 15 momentos por 6 segundos son 90 segundos por película, minuto y medio viendo al detective entrar y salir del coche, con la americana siempre impecable.

Llegados a este punto, quedaba tan solo calcular el número de películas o series que un mortal puede llegar a ver en una vida, pero antes la IA me descolocó con una sutileza: distinguió entre cine negro, noir moderno y series, asignando a estos géneros un dinamismo distinto y creciente. Por ejemplo, en el noir clásico, películas como El Halcón Maltés, los coches aparecen en planos más estáticos, con menos transiciones, de 8 a 13 momentos, de uno a dos minutos por película; mientras que en las series de televisión policiales como CSI o True Detective, el tropo del coche «explota» y hay fácilmente de 8 a 15 momentos solo por episodio. Todavía más en las buddy movies, donde se puede llegar a los 4 minutos por película.

Sumando todo esos subgéneros, para un buen aficionado, durante 40 a 50 años, estima la IA que serán 80 películas policiales (a tres minutos de promedio, 240 minutos); otras 60 de cine negro más serio (en total, 348 minutos), a lo que hay que sumar unos 400 episodios de series (a 1’8 minutos por episodio, 12 horas). Echando la suma como las del Un, Dos, Tres: entre series y películas, en total, 17’8 horas.

Un buen aficionado, ningún maniático, pasará casi 18 horas de su vida viendo entrar y salir al detective de un coche.

Pensé que quizás era mucho. Se lo volví a preguntar. Y aquí, partiendo de un tiempo estimado de un minuto entrando y saliendo del vehículo por película, el nuevo cálculo me sorprendió. En una vida, pasamos de 70.000 a 80.000 horas viendo televisión o películas, según un estudio publicado por el NYPost. Y de ahí, una porción entre el 10% y 20% es de contenido policial/detectivesco, que, reducido al 10%, supone entre 7.000 y 15.000 horas. Pongamos 10.000, y que ese minuto por película sea el 1-2% del total: serian entre 100 y 200 horas, siendo un consumidor muy moderado.

O sea, de 4 a 9 días de una vida viendo al detective salir y entrar del coche.

Ya no un día: una semana.

El cálculo es «burdo», la propia IA lo reconoce (pero por prudente, porque no tiene en cuenta fenómenos como CNI o Law & Order) y el dato es refinable (en ello estamos) y completamente inútil, pero ha cambiado mi vida. Y me tendré que armar de valor para preguntarle cuánto tiempo de mi existencia pasaré viendo a futbolistas escupir en el césped o esperando a sacar un córner.


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