Tormentas de hierro

Hoy basta cruzarse a cualquiera en el trabajo, darse los buenos días y salir de la conversación con un consejo sobre cómo ciclar carbohidratos o tomar creatina. «Es que la creatina tiene muchos beneficios, ¿sabes?». Pues no lo sabía. Antes de la era de Instagram sólo la tomaban cuatro y ahora las influencers están a dos stories de espolvorearla sobre el aguacate del desayuno.

El culto al hierro se ha colado en nuestra vida cotidiana y empezamos a asumirlo: la gente ya no se pone a dieta, sino que está «en definición» —incluso si no hay nada que definir—. Se mira con desdén al manolito que nos ofrecen, mezcla plebeya de grasa industrial y jarabe de glucosa, porque «ir al gym» imprime carácter. El gimnasio, aquel sótano donde coincidían la musculoca, el antidisturbios, los monjes del táper que........

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