La jerarquía cancelada

Del último artículo de Agapito Maestre, que recomiendo vivamente, no me ha sorprendido la defensa de Santiago Abascal —la damos por consabida, aunque está muy bien argumentada—. Lo que sí me ha sorprendido, y contra todo pronóstico, es la comparación entre los escándalos mediáticos que airean de Vox y situaciones realmente indignas de la vida política (los etarras dando clase en la universidad, el desmantelamiento de los servicios públicos, la ocupación del Estado de Derecho…) que pasan sin escandalizar a nadie.

Escribo que me ha impresionado contra pronóstico porque yo, en principio, le tengo alergia al recurso de las comparaciones, especialmente cuando toman la forma del «y tú más», tan caro al bipartidismo. Son como el trilero que se pone a decir: «¿Dónde está la bolita, dónde está la bolita…?». Prefiero concentrarme en la bola o bolita o bulo que toque. Quiero decir que yo soy partidario de defender a Santiago Abascal sin tener que compararlo con otros políticos mucho peores que él, porque no hace........

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