Humo y espejos |
Se supone que el tipo más insoportable de escéptico es el que ve por todas partes cortinas de humo, el que detecta en toda noticia una trampa y en todo anuncio un truco de prestidigitación, humo y espejos. Pero hoy voy a superar incluso a ese sujeto cansino hasta el aullido: no creo en las cortinas de humo.
Vienen a ser como el fascismo, e igual que todos somos el fascista de alguien, inevitablemente, lo que para unos es lo fetén, el verdadero objetivo de los que mandan, para otros es la cortina de humo, y viceversa. Es hasta generacional, que he observado que los de mi quinta y mayores tienden a ver trampantojos en lo que los millennials consideran lo esencial y verdaderamente peligroso.
Pero no hay verdaderas cortinas de humo. Con esto no........