El Margraviato de Blackrock
He denominado en varias ocasiones el tiempo que nos ha tocado vivir como la Era de la Gran Clarificación, y es verdad, pero una verdad a medias. Los entresijos de la política a lo grande se empiezan a mostrar en la plaza pública, pero aún confusamente, con las líneas difuminadas. Somos el ciego curado milagrosamente que ve a los hombres “como árboles que andan”.
Las señales son tan numerosas que aburre citarlas. Tenemos al hombre (teóricamente) más poderoso de la tierra, Donald Trump, diciéndonos a las claras que ha secuestrado a Maduro, no invocando como es costumbre la libertad y la democracia y demás hojas de parra geopolíticas, sino por el petróleo. Suena brutal, pero resulta refrescante tanta sinceridad de golpe, tras muchas décadas de hipocresía sonrojante.
Desde el otro lado del espectro ideológico, el primer ministro canadiense, Mark Carney, aunque con la suavidad en las maneras que el tópico achaca a los canadienses, ha hecho otro tanto al reconocer........
